
¡Estoy más contenta! Resulta que me acabo de enterar de que, cuando tenía trabajo, yo era de clase alta. Eso es lo que me acaba de decir mi gobierno al asegurar que cuando ganas menos de 24.000 euros eres clase media o baja, y si ganas más no lo eres. Ya digo que yo ahora estoy en paro y se me ha agotado la prestación, por lo que no debo de ser ni “clase”. Pero antes ganaba un poco (poco) más de 24.000, vivía en Madrid, cedía a Hacienda (a petición suya) el 18% de mi sueldo, otro poquito para la Seguridad Social, pagaba mi hipoteca.... y era de clase alta. A todo trapo, oiga, días de glamour sin fin, fiestas, viajes, ropa,
gadgets. Sin miramientos.
Ya les digo que yo era tan de clase alta que Hacienda me devolvía lo mismo que a Carlos Fabra, el presidente de la Diputación de Castellón (PP) al que tantas veces le ha tocado la lotería, y al que tantos pisos y fincas le han reglada sus amigos, buenos amigos, no como los mios. Me devolvía Hacienda algo más de mil euros (igual que a Fabra) por lo del pago de la hipoteca de mi vivienda habitual . Mi vivienda es de 45 metros cuadrados muy bien aprovechados en una finca de más de 150 años en el barrio de Lavapiés, por la que además de la hipoteca tenía que pagar derramas constantes de más de 100 euros al mes para los arreglos de una finca con tanta solera. Los muebles, del Ikea, a la última, no me corto.
En fin, que como con más de 24.000 euros ya eres clase alta, pues el gobierno ha decidido eliminar esas desgravaciones por compra de vivienda a partir del 1 de enero de 2011. Y la ministra del ramo lo explicaba muy bien hoy en TVE. Decía que la culpa de que hayan subido tanto los precios de la vivienda era de esas malditas, infames, avergonzantes desgravaciones.
¡Vaya, un análisis innovador, muy al estilo del I+D que tiene que ser la base de nuestro nuevo modelo económico! Resulta -dice el gobierno- que la culpa de la subida de los precios no era la especulación de los ayuntamientos con el suelo público para financiarse, ni la corrupción urbanística (¿cómo financiaban los promotores sobreprecios, comisiones, bolsas de basura? ¿de su propio bolsillo? ¡Qué generosos!), ni de la avaricia voraz del sector inmobiliario. No hombre, no: eran las desgravaciones de Hacienda.
Menos mal que el gobierno está atento, al quite, para ayudarnos. Eso sí, voy a esperar un poco a ver si me explica el gobierno quién puede comprar una vivienda en una gran ciudad española con un sueldo inferior a 24.000 euros. Y qué banco les va a conceder la hipoteca.